¿Cómo puede existir un blog de videojuegos retro, si no se ha hablado de los grandiosos saltos del fontanero bigotudo?

Para el que no hayan adivinado de quién hablo hasta ahora, mejor que lo dejen y se den una vueltecita. Pero como estamos aquí para aprender, os voy a decir que se trata del único e inimitable Mario. Pero entremos en esencia: El primer juego de Mario no es de Mario, es de un juego de recreativa llamado "Donkey Kong".

Está constituído por cuatro pantallas, que corresponden con 25 metros de los 100 que tiene el rascacielos que escala Donkey.

Hay algunas cosas que han cambiado desde entonces: Mario antes era carpintero y se llamaba jumpman, ahora es fontanero y se llama... adivinadlo; y el enorme y malvado mono tonto ahora ya no es malo ni enorme. Y os preguntaréis... ¿de dónde sale este juego?

Año 1980, Nintendo no ha tenido demasiada suerte con algunos de sus antiguos juegos para recreativa. Para salir del hoyo, intentan tomar como base la placa de su juego "Radar Scope" para crear un juego nuevo. Y aquí es donde entra en escena aquél que hará que la empresa atraviese una época dorada: Shigeru Miyamoto. Un jóven, sin nociones de programación, pero mucha imaginación, utilizando el esquema de "toma el papel del héroe y salva a la princesa de garras del malvado" tan típico, pero efectivo (como en el caso del primer Dragon Quest) empieza a desarrollar el juego.

Aunque parezca increíble, el arcade iba a ser una versión de Popeye, donde Mario sería el adicto a las espinacas, Olivia la princesa a rescatar (no es Peach, para eso hay que esperar al Súper Mario Bros.), y el homólogo del gigantesco mono es Bluto (la verdad es que el parecido es razonable, no vais a negarlo)(y si os negais, me da igual, el blog está ya hecho y no pienso cambiarlo). Gracias al cielo que no consiguieron la licencia para utilizar esos nombres, porque si no ahora no podríamos disfrutar de joyas como Mario Bros., Super Mario Bros. (1, 2 y 3), Super Mario World, Super Mario 64 y... ¿Super Mario Galaxy? Mejor aparto este, que es demasiado moderno para estar aquí (y si me permitís la crítica, es un desparrame gráfico por las tres dimensiones, pero carece de... ¿magia? No te da esa sensación que tienes normalmente cuando juegas a un juego clásico, de esos que sabes que por mucho que pase el tiempo y aunque se te llene de polvo tu antigua consola, volverás a coger algún día), juegos que comentaré algún día aquí si me lo permite mi querido The King Abandon.

En definitiva, el juego no es muy complicado, y a pesar de tener 4 pantallas solamente, permite repetirlas, pero con menos tiempo, todo en la misma moneda.Si tenéis oportunidad, y sois fans de Mario, pero no conocéis sus orígenes, cueste lo que cueste dos palabras: ¡PRO BADLO! Viciarse es fácil, y si conseguís completar la pantalla 22, por favor, hacédmelo saber, os dejo con la intriga para que juguéis.

Hasta otra, queridos frikis.

Ecmos